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La política de austeridad en España
Cambio de ciclo. Más allá del cambio de gobierno que se producirá en España tras las pasadas elecciones del 20N, son muchas las voces que ven en la aplastante mayoría del Partido Popular una carta blanca por parte de la ciudadanía a las necesarias reformas que debe acometer el país. Atrás quedan muchos meses de vaivenes del Gobierno de Zapatero en los que, primero, negó hasta la extenuación la existencia de una crisis y, luego, se vio obligado a dar un giro hacia la derecha, sesgando buena parte de su línea ideológica y enfrentándose a su electorado con medidas impopulares. Unas medidas que, en cualquier caso, han salvado a España de un rescate como ocurrió con Grecia, Irlanda y Portugal, pero que se antojan insuficientes.
Destrucción de puesto de trabajo
Zapatero firmó su suicidio político el día que dio su brazo a torcer ante sus socios europeos y los vaivenes de los mercados, pero la cuestión es que ese giro neoliberal en forma de reformas no sirvió para atajar el principal problema de la economía española. El notable aumento de las cifras del paro en los últimos tres años dan la razón a aquellos que apuestan por políticas aún más austeras, reduciendo el gasto público, comprometiéndose a alcanzar el déficit cero en 2016 como exige la Comisión Europea y con políticas favorables para que emprendedores y empresarios apuesten de nuevo por la contratación.
Europa, empleo y reformas
Las cosas no son así de sencillas y el arma puede ser, una vez más, de doble filo. Reducir el gasto público implica recortar en políticas sociales y, en épocas de crisis con la economía contraída y el crédito reducido a mínimos por los bancos, el papel del Estado puede ser fundamental a la hora de revitalizar una economía. El tiempo dirá pero, de momento, Rajoy ha dado a entender cuáles son sus prioridades en sus primeros días como presidente electo: primero reuniones con los banqueros y con los poderes económicos. Lo segundo, atender a Antonio Tajani, primer alto represente europeo con el que se ve en persona. Lo tercero, reunión con la patronal y sindicatos, con una inminente reforma laboral sobre la mesa. El acuerdo es necesario, pero la mayoría absoluta del PP indica que no será imprescindible.
Imagen de Dan Race – Fotolia